Bosque Mitago

Categorizar Bosque Mitago no es sencillo. Tradicionalmente se la ha metido en el estante de la fantasía, aunque es fantástica en un sentido mucho más amplio del habitual. Se ha llegado a sugerir que es más bien “ficción mitológica”.

Y es que hay fantasía, y hay mitología, pero hablamos de mitología de nuestro mundo, concretamente localizada en las islas británicas. Holdstock ha creado un maravilloso artefacto literario que nos permite recorrer durante la narración milenios de mitos de diversas culturas humanas en un mismo escenario, un bosque enigmático en el que la imaginación puede traer de vuelta figuras heroicas del pasado, también llamadas mitagos.

Bosque Mitago
Cubierta de Bosque Mitago

Se mezcla constantemente lo tangible y lo abstracto: la descripción detallada de un bosque noreuropeo que nos puede llegar a hacer oler el musgo y una capa de reflexión sobre las leyendas, de cómo y por qué las creamos y necesitamos.

Diría que el gran mérito de esta novela es desarrollar una trama rebosante de mitología con una prosa portentosa… sin parecerse nada, nada, nada a El señor de los anillos. Lo cual en una obra anglosajona de los años ochenta, es bastante notable. Apenas se le puede achacar el ritmo irregular y una caracterización y retrato las relaciones interpersonales que no ha envejecido muy bien.

A estas alturas de reseña, se pueden estar preguntando: ¿cuántas semanas voy a estar leyéndolo? Pues todo esto que he comentado está condensado en menos de trescientas páginas.