21 lecciones para el siglo XXI

No es la primera vez que hablo de Harari, este canal abrió con su anterior libro, Homo Deus. Desde que Harari publicó Sapiens y su secuela, han ocurrido muchas cosas, entre ellas una que el propio autor dijo querer evitar: que le convirtieran en un gurú.

Yuval Noah Harari

Cualquier cosa que dijera Harari, aún con la boca pequeña, se convertía en palabra del profeta. Para colmo, gente como Bill Gates o Mark Zuckerberg, entre otros muchos famosos, recomendaron sus libros. Harari no ha sido inmune a estas loas, y se ha visto en la situación en este mismo libro de criticar lo que estas dos personas representan, incluso de forma directa, pero diría que con tono de disculpas, a sabiendas de estar dando un coscorrón a quienes le auparon como autor.

21 lecciones para el siglo XXI empieza con lo que diría que es una falsa: su título. Se nota que es una creación editorial para potenciar esa imagen de gurú profético de Harari. El contenido no puede ser más distante. Un título sincero sería: 21 preguntas o 21 cuestiones a tratar para el siglo XXI.

El punto de partida es el siguiente: de los tres grandes relatos globales del siglo XX, fascismo, comunismo y liberalismo, queda el liberalismo, y este ahora mismo tiene los pies de barro, o incluso, los días contados. Entonces, ¿qué llegará después? En las siguientes páginas tocará variopintos temas: política, poder, justicia, educación, religión e incluso, ciencia ficción.

A pesar de su enfoque desapasionado sobre lo que cuenta, en ocasiones se moja en su habitual estilo: a veces de manera brillante, a veces pasándose mucho de frenada en la audacia de sus conclusiones sin explicar cómo llegó ahí. Pero tal y como dije de su anterior libro, Harari es honesto en su intención de hacer reflexionar al lector, y este libro es también uno de esos pocos que la gente recomienda con la coletilla “aunque no esté de acuerdo con todo lo que dice”.

Si el carácter popular de Harari trajo la noción de que es un gurú admirable y un profeta moderno, esto trajo también su reverso, que Harari es un peligroso miembro del establishment que quiere lavarnos el cerebro. A mi entender, ambas ideas son imposibles en tanto que los libros de Harari son simplemente demasiado blandos como dadores de conclusiones, aunque estas reacciones son bastante normales si las enmarcamos en un mundo cada vez más receptivo a la idea de que la cultura sólo puede ser necesaria o peligrosa.

El punto fuerte de Harari es su capacidad dar narrativa a la macrohistoria, de tejer un relato global de una especie, y ese sigue siendo el punto fuerte de este libro, quizá más flojo que los anteriores por su carácter de remiendo de artículos, en los que se deja ver que la idea de este libro se tejió más bien en una reunión de negocios del mercado editorial, pero aún así, de lectura igualmente interesante.

21 lecciones para el siglo XXI, traducido por Joandomenec Ros y publicado por Debate. Escrito, recuerden, no por ningún profeta del bien o del mal, sino por el humano historiador israelí budista y gay, Yuval Noah Harari. Ni más ni menos.